
Tiburón
Jaws
Dirección: Steven Spielberg
Reparto: Roy Scheider, Robert Shaw, Richard Dreyfuss, Lorraine Gary, Murray Hamilton
En la costa de un pequeño pueblo del Este de Estados Unidos, un enorme tiburón ataca a varias personas. Temiendo las fatales consecuencias que esto puede provocar en el negocio turístico, el alcalde se niega a cerrar las playas y a difundir la noticia. Pero un nuevo ataque del tiburón, en la propia playa, termina con la vida de otro bañista. El terror se ha hecho público, así que un veterano cazador de tiburones, un científico y el jefe de la policía local se unen para dar caza al temible escualo...
⚠ Contiene spoilersEl jefe de policía y su nuevo destino
Martin Brody es el jefe de policía de Amity Island, una pequeña localidad costera de Nueva Inglaterra cuya economía depende casi exclusivamente del turismo estival. Brody es un hombre de ciudad, originario de Nueva York, que ha llegado a Amity en busca de una vida más tranquila junto a su esposa Ellen Brody y sus dos hijos. Sin embargo, su adaptación al entorno no ha sido del todo sencilla: sufre de hidroafobia, un miedo irracional al agua que resulta especialmente incómodo en una comunidad cuya identidad gira en torno al mar. A pesar de ello, Brody ejerce su cargo con sentido de la responsabilidad y trata de mantener el orden en una isla que, durante los meses de verano, ve multiplicada su población por los visitantes que acuden a sus playas.
El verano que da inicio a la historia es especialmente importante para la economía de Amity. El alcalde Larry Vaughan y los comerciantes locales esperan una temporada lucrativa, y cualquier perturbación que ahuyente a los turistas se percibe como una amenaza directa a la supervivencia económica de la comunidad. Esta presión económica y política constituye el telón de fondo sobre el que se desarrollan todas las decisiones que los personajes tomarán a lo largo de la historia.
El primer ataque y la negación institucional
La ruptura del equilibrio se produce en las primeras horas de la película. Una joven llamada Chrissie Watkins, tras una fiesta en la playa, se adentra en el océano para darse un baño nocturno. Lo que comienza como un momento de despreocupación se convierte en un ataque brutal: algo bajo el agua la sacude violentamente, la arrastra y la mata. A la mañana siguiente, los restos de su cuerpo aparecen en la orilla. La médica forense determina que la causa de muerte ha sido un ataque de tiburón.
Brody, convencido de la gravedad de la situación, decide actuar con celeridad y ordena cerrar las playas de forma inmediata para proteger a los bañistas. Sin embargo, el alcalde Vaughan interviene y presiona para que la decisión se revierta. Vaughan argumenta que cerrar las playas en plena temporada turística causaría un daño económico irreparable a la isla, y consigue que el informe de la causa de muerte sea redactado de forma ambigua, atribuyendo las heridas de Chrissie a un accidente con una hélice de barco. Brody cede ante esta presión institucional, y las playas permanecen abiertas.
La consecuencia de esta decisión no tarda en llegar. Un niño llamado Alex Kintner es atacado y devorado por el tiburón a plena luz del día, ante decenas de testigos en la playa abarrotada de bañistas. El ataque es inequívoco y ya no puede ocultarse. La madre del niño, Mrs. Kintner, coloca un cartel ofreciendo una recompensa de tres mil dólares por la captura del tiburón, lo que desata una oleada de cazadores y pescadores aficionados que llegan a la isla atraídos por el dinero.
Los otros protagonistas y el planteamiento del conflicto
La recompensa atrae también a Quint, un veterano y excéntrico cazador de tiburones que opera desde Amity. Quint se presenta ante el ayuntamiento de la localidad interrumpiendo una reunión de vecinos con una actitud deliberadamente provocadora, y ofrece sus servicios para eliminar al animal a cambio de diez mil dólares. Su petición queda en suspenso en ese momento, pero su figura queda establecida desde el principio como la de alguien con un conocimiento profundo y obsesivo del mar y de los tiburones.
El tercer protagonista es Matt Hooper, un joven y adinerado oceanógrafo enviado por el Instituto Oceanográfico de Woods Hole. Hooper llega a Amity con equipamiento científico avanzado y una actitud segura que a veces roza la arrogancia. Tras examinar los restos de Chrissie, confirma que las heridas son coherentes con un ataque de un tiburón de gran tamaño, muy superior a los ejemplares que habitualmente se capturan en esa zona. Hooper y Brody comparten la convicción de que el peligro es real y grave, mientras que Vaughan sigue resistiéndose a tomar medidas que puedan afectar al turismo.
El conflicto central queda así planteado en varios niveles simultáneos. Por un lado, existe la amenaza física de un tiburón de grandes dimensiones que ha encontrado en las aguas de Amity un territorio de caza. Por otro, se establece una tensión entre la responsabilidad pública de proteger vidas humanas y los intereses económicos y políticos que empujan a minimizar el peligro. Brody se encuentra atrapado entre ambas fuerzas, consciente del riesgo real pero incapaz, al menos inicialmente, de imponerse a las presiones del poder local. La pregunta que la historia plantea desde sus primeros minutos no es solo si el tiburón será capturado, sino a qué precio y con cuántas víctimas más.