Un mundo devastado por el hongo
En septiembre de 2003, el mundo colapsa cuando un hongo mutado de la especie Cordyceps comienza a infectar a seres humanos a través de alimentos contaminados, convirtiendo a las personas en criaturas agresivas y deformes conocidas popularmente como infectados. La infección se propaga con una velocidad devastadora, derrumbando gobiernos, ciudades y cualquier estructura social en cuestión de días. En Texas, Joel Miller, un hombre de mediana edad que trabaja en la construcción, intenta huir del caos junto a su hija adolescente Sarah y su hermano Tommy. Durante esa noche de pánico y violencia, Sarah recibe un disparo de un soldado del gobierno que ha recibido órdenes de eliminar a los posibles infectados. Joel la sostiene mientras muere, y esa pérdida lo marca de forma irreversible.
Veinte años después, en 2023, el mundo que conocemos ha dejado de existir. Las ciudades están en ruinas, la naturaleza ha reclamado los espacios urbanos y la humanidad sobrevive principalmente en las Zonas de Cuarentena (QZ), enclaves militarizados controlados por FEDRA, el organismo federal que ha tomado el poder mediante la represión y la vigilancia constante. Joel vive en la QZ de Boston, convertido en un hombre endurecido, pragmático y emocionalmente cerrado. Se dedica al contrabando junto a su socia Tess, intercambiando armas, medicamentos y otros recursos escasos en el mercado negro. Joel sueña con reunirse con Tommy, quien se ha adentrado en territorios peligrosos del oeste, y para eso necesita dinero y armamento.
El encargo que lo cambia todo
La cadena de eventos que desencadena la historia central comienza cuando un traficante llamado Robert traiciona a Joel y Tess robándoles un alijo de armas que habían encargado. Al intentar recuperarlo, los dos son capturados por Marlene, la líder de las Luciérnagas, un grupo guerrillero que se opone al control militar de FEDRA y que busca restaurar alguna forma de gobierno democrático. Marlene les propone un trato: recuperará sus armas si Joel y Tess se encargan de sacar de la QZ de Boston a una adolescente llamada Ellie Williams y la entregan a un grupo de Luciérnagas al oeste de la ciudad.
Ellie tiene catorce años, es sarcástica, impulsiva y ha crecido en un internado militar sin apenas afecto. Lo que la convierte en la pieza más valiosa del mundo postapocalíptico es un secreto que pronto se revela: fue mordida por un infectado hace tres semanas y, contra toda lógica conocida, no se ha convertido. Ellie es inmune al hongo. Las Luciérnagas creen que estudiar su biología podría conducir al desarrollo de una vacuna o cura, lo que representaría el primer paso real para revertir el apocalipsis. Para Joel, sin embargo, Ellie es al principio simplemente una carga que hay que transportar, no una persona en la que vale la pena invertir emocionalmente.
Motivaciones y conflicto central
La noche en que Joel, Tess y Ellie intentan salir de la QZ, la situación se complica drásticamente. Al llegar al punto de encuentro designado, descubren que los Luciérnagas que debían recibirlos han muerto. Además, Tess revela que durante el trayecto fue mordida por un infectado y que la infección ya está comenzando a actuar en su cuerpo. Con una determinación final, Tess convence a Joel de que continúe el viaje con Ellie, argumentando que la inmunidad de la chica hace que valga la pena cualquier sacrificio. Tess muere detonando explosivos para destruir a un grupo de soldados de FEDRA que los perseguía, dando a Joel y Ellie la oportunidad de escapar.
Con Tess muerta, Joel asume a regañadientes la responsabilidad de transportar a Ellie hacia el oeste, hasta encontrar a Tommy, quien tiene contactos con los Luciérnagas y conoce su localización actual. Joel no actúa por idealismo ni por creer en la causa: actúa porque Tess se lo pidió y porque la ruta le permite encontrar a su hermano. Ellie, por su parte, carga con la culpa de haber sobrevivido cuando nadie más lo hace, y con la presión de ser la única esperanza reconocida de la humanidad, un peso que aún no sabe muy bien cómo manejar.
El conflicto central de la serie queda así establecido en varios niveles simultáneos: el físico, representado por el viaje a través de un país devastado lleno de infectados y grupos humanos hostiles; el emocional, que enfrenta a un hombre que lleva dos décadas construyendo muros para no volver a perder a nadie con una adolescente que necesita, aunque no lo admita, una figura protectora; y el moral, que irá ganando peso a medida que las decisiones que deben tomar Joel y Ellie se vuelven cada vez más ambiguas e irreversibles.