El mundo de Hawkins y sus habitantes
La acción de Stranger Things transcurre en Hawkins, una pequeña ciudad ficticia del estado de Indiana, durante noviembre de 1983. La localidad aparenta ser un lugar tranquilo y ordinario, propio de la América profunda de la época, donde los vecinos se conocen entre sí y los niños circulan en bicicleta sin vigilancia adulta. Sin embargo, en sus afueras se encuentra el Laboratorio Nacional de Hawkins, una instalación gubernamental gestionada por el Departamento de Energía de Estados Unidos que, bajo la fachada de investigación científica convencional, lleva años realizando experimentos clasificados de naturaleza parapsicológica y extradimensional.
El grupo protagonista está formado por cuatro amigos preadolescentes: Mike Wheeler, un chico imaginativo y leal que actúa como líder natural del grupo; Dustin Henderson, desenfadado y con una curiosidad científica innata; Lucas Sinclair, pragmático y escéptico; y Will Byers, el más sensible e introvertido de los cuatro. Los cuatro comparten su pasión por los juegos de rol, en particular Dungeons & Dragons, que utilizan como marco conceptual para interpretar los hechos sobrenaturales que se desencadenarán a lo largo de la serie. Will vive con su madre, Joyce Byers, una mujer trabajadora y emocionalmente frágil, y con su hermano mayor Jonathan Byers, un adolescente solitario y aficionado a la fotografía.
En el entorno adulto destacan también el jefe de policía Jim Hopper, un hombre atormentado por la muerte de su hija Sara a causa de una enfermedad y con tendencia al alcohol y al aislamiento, y Karen Wheeler, madre de Mike, que representa la vida doméstica convencional de la época. En el instituto, la hermana mayor de Mike, Nancy Wheeler, mantiene una relación incipiente con el popular Steve Harrington, mientras mantiene una amistad cercana con Barb Holland.
El detonante: la desaparición de Will y la llegada de Once
El equilibrio de Hawkins se rompe en la primera noche de la serie. Tras una larga sesión de Dungeons & Dragons en el sótano de Mike, Will regresa a casa en bicicleta de noche. Durante el trayecto, algo lo aterra en la oscuridad: una criatura de aspecto monstruoso y origen desconocido lo persigue. Will intenta refugiarse en su casa y luego en el cobertizo del jardín, donde coge una escopeta para defenderse. Sin embargo, la criatura lo alcanza y Will desaparece sin dejar rastro aparente.
Al día siguiente, su ausencia desencadena una búsqueda que afecta a toda la comunidad. Joyce cae en una espiral de angustia que los demás interpretan inicialmente como desestabilización emocional. Hopper, que arrastra su propio duelo, asume la investigación oficial con escepticismo pero con una implicación personal creciente. Jonathan recorre los bosques buscando a su hermano con una determinación silenciosa y culpable.
Esa misma noche de la desaparición de Will, Mike, Dustin y Lucas encuentran en el bosque a una niña de cabeza rapada, vestida con una bata de hospital y con el número 011 tatuado en el antebrazo. La chica, que solo responde al nombre de Once —o Eleven en inglés—, apenas habla, parece traumatizada y demuestra desde el primer momento poseer habilidades telepáticas y telequinéticas fuera de lo común. Mike decide esconderla en su casa y se convierte en su principal protector y vínculo afectivo.
A través de flashbacks y de la propia comunicación fragmentada de Once, se revela que ella ha crecido encerrada en el Laboratorio de Hawkins bajo la tutela del doctor Martin Brenner, a quien llama "papá" con una mezcla de miedo y dependencia. Brenner ha explotado sus capacidades psíquicas durante años en el marco de experimentos vinculados al Proyecto MKUltra. Uno de esos experimentos obligó a Once a entrar en contacto mental con una entidad de otra dimensión: el Demogorgon, la criatura que ha raptado a Will. Durante esa sesión de percepción remota, Once abrió sin querer un portal entre el mundo humano y una dimensión paralela y oscura que los niños denominarán más adelante el Upside Down —el Mundo del Revés—, un reflejo exacto de Hawkins cubierto de materia orgánica y sumido en una oscuridad perpetua donde el Demogorgon habita y caza.
El conflicto central queda así planteado en múltiples capas: la búsqueda de Will, desaparecido en una dimensión inaccesible y hostil; la persecución que el laboratorio emprende contra Once para recuperarla; y la amenaza del Demogorgon, que continúa cruzando al mundo humano para capturar más víctimas. Cada uno de los personajes principales afronta esta crisis desde su propia posición: los niños desde la lealtad y la lógica de sus juegos de fantasía, Joyce desde una fe materna que nadie a su alrededor comparte, Hopper desde la racionalidad policial que pronto se ve desbordada, y Once desde la culpa de haber provocado involuntariamente la apertura del portal que desató todo.