El mundo de la Tierra Media y el origen del Anillo Único
La historia comienza con un prólogo narrado por Galadriel, una antigua elfa, que explica los orígenes del conflicto que marcará toda la trama. En los albores de la Tercera Edad, el señor oscuro Sauron forjó en el Monte del Destino, en las tierras de Mordor, el Anillo Único: un objeto de poder supremo capaz de controlar los diecinueve anillos distribuidos entre elfos, enanos y hombres. Con él, Sauron pretende someter a todos los pueblos libres de la Tierra Media bajo su dominio absoluto.
Una gran alianza de elfos y hombres se enfrentó a Sauron en la batalla que siguió. Durante ese combate, Isildur, príncipe de Gondor, logra cortar el dedo de Sauron y arrebatarle el Anillo, destruyendo temporalmente su forma física. Sin embargo, en lugar de arrojar el Anillo al fuego donde fue forjado —el único lugar donde puede ser destruido—, Isildur sucumbe a la corrupción del objeto y decide conservarlo. Poco después muere en una emboscada y el Anillo cae en el fondo de un río, donde permanece perdido durante siglos.
Con el tiempo, el Anillo es hallado por una criatura llamada Sméagol, quien asesina a su primo Déagol para quedárselo. La posesión del objeto lo corrompe por completo durante cientos de años, transformándolo en la criatura lamentable conocida como Gollum. Eventualmente, el Anillo lo abandona y es encontrado por el hobbit Bilbo Bolsón, de la Comarca, quien lo conserva ignorando su verdadera naturaleza y limitándose a emplearlo como un objeto que le vuelve invisible.
La Comarca y el incidente que desencadena la aventura
Décadas después, Bilbo vive en Bolsón Cerrado, en la tranquila región conocida como la Comarca, habitada por hobbits: una raza de pequeña estatura, ajena a las guerras y las grandes gestas del mundo. La historia retoma el relato en el día del cumpleaños número ciento once de Bilbo, durante una celebración multitudinaria organizada con la ayuda de su viejo amigo el mago Gandalf el Gris.
Esa misma noche, Bilbo anuncia ante todos los invitados que abandona la Comarca para siempre. Antes de marcharse, Gandalf le insta a dejar el Anillo a su sobrino Frodo Bolsón, quien ha vivido con él en Bolsón Cerrado. Bilbo muestra una resistencia inesperada y violenta ante la idea de separarse del objeto, lo que revela al espectador el poder de corrupción que el Anillo ejerce sobre quien lo porta. Finalmente, Bilbo lo deja y parte rumbo a Rivendel, la ciudad de los elfos.
Gandalf, que lleva tiempo investigando el origen del objeto, confirma sus peores sospechas revisando antiguos textos en Minas Tirith: el Anillo que posee Frodo es el Anillo Único de Sauron. El señor oscuro, que ha recuperado su forma y poder en Mordor, está buscando activamente el Anillo, y sus temibles servidores —los Nazgûl o Espectros del Anillo, antiguos reyes humanos esclavizados— ya se dirigen hacia la Comarca. Gandalf regresa urgentemente para advertir a Frodo y ordenarle que abandone su hogar de inmediato llevando el Anillo consigo, pues si Sauron recupera el objeto, su dominio sobre la Tierra Media será total e irreversible.
Los personajes principales y el planteamiento del conflicto
Frodo parte de la Comarca acompañado por sus amigos Sam Gamyi, su fiel jardinero y compañero inseparable; Meriadoc Brandigamo (Merry) y Peregrin Tuk (Pippin), primos suyos que se unen al grupo casi por accidente. Su objetivo inicial es alcanzar la posada El Poney Pisador en la aldea de Bree, donde deben encontrarse con Gandalf.
En Bree, Gandalf no aparece —ha sido retenido por el mago Saruman el Blanco, supuesto jefe de su orden, que ha decidido aliarse en secreto con Sauron—, pero los hobbits contactan con un misterioso guardabosques conocido como Trancos, cuyo verdadero nombre es Aragorn, heredero del trono de Gondor y descendiente directo de Isildur. Aragorn asume la protección del grupo y los guía hacia Rivendel.
Durante el viaje, los Nazgûl atacan al grupo en la cima de Weathertop, donde Frodo, incapaz de resistir la influencia del Anillo, se lo coloca en el dedo y queda expuesto. Uno de los Espectros lo hiere con una hoja maldita que amenaza convertirlo en uno de ellos. Gracias a la intervención de la elfa Arwen, hija del señor elfo Elrond de Rivendel, Frodo llega a tiempo para recibir curación.
En Rivendel, Elrond convoca un gran consejo en el que se reúnen representantes de todas las razas: elfos, enanos, hombres y hobbits. Allí se determina que el Anillo no puede ocultarse ni usarse contra Sauron —cualquiera que lo emplee será corrompido y terminará convirtiéndose en un nuevo señor oscuro—, y que la única solución es destruirlo arrojándolo al interior del Monte del Destino, en el corazón de Mordor. Frodo se ofrece voluntario para llevar el Anillo, asumiendo la carga de una misión que ningún otro está dispuesto a reclamar. Así queda formada la Comunidad del Anillo, compuesta por nueve miembros destinados a acompañar a Frodo: Gandalf, Aragorn, el elfo Legolas, el enano Gimli, el hombre Boromir —hijo del regente de Gondor, quien codicia el Anillo para emplearlo como arma contra Sauron—, y los cuatro hobbits.