
Peaky Blinders: El hombre inmortal
Peaky Blinders: The Immortal Man
El gánster Tommy Shelby regresa a Birmingham para salvar a su familia —y a su país— cuando su hijo, del que se ha distanciado, se ve envuelto en un complot nazi.
⚠ Contiene spoilersEl retiro de Tommy Shelby y un mundo al borde del abismo
La acción de Peaky Blinders: El hombre inmortal arranca en el año 1938, con Europa precipitándose hacia la guerra y Thomas Michael Shelby viviendo en un aislamiento autoimpuesto en las Highlands escocesas. Tras los acontecimientos que lo dejaron al borde de la muerte al final de la serie televisiva —diagnosticado con tuberculosis y habiendo fingido su propio óbito para escapar de sus enemigos—, Tommy ha pasado los últimos años en una existencia sombría y despojada de ambición, consumido por el opio, los fantasmas de quienes perdió y el peso de una culpa que arrastra desde las trincheras de la Primera Guerra Mundial. Su nombre sigue siendo temido en los bajos fondos de Birmingham y en los pasillos del poder de Westminster, pero él mismo se ha convertido en una sombra de quien fue: el jefe de los Peaky Blinders, exdiputado laborista, negociador con fascistas y comunistas por igual, el hombre que sobrevivió a todo.
En este retiro, Tommy recibe escasas visitas. Su única compañía habitual es Erasmus «Raz» Cole, un veterano de la guerra civil española y antiguo contacto del servicio de inteligencia británico, que actúa como enlace entre Tommy y el mundo exterior. Es precisamente Raz quien lleva a Tommy la noticia que quiebra su aparente paz: Charles Shelby, el hijo que Tommy tuvo con su primera esposa Elizabeth «Lizzie» Stark, ha desaparecido de Oxford, donde cursaba estudios, y las últimas personas con quienes se le vio son miembros conocidos de una célula fascista inglesa con vínculos directos con las SS alemanas.
Charles Shelby y el complot nazi
Charles, que ahora tiene diecinueve años, creció en una relación fracturada con su padre. Tras la muerte de Lizzie por enfermedad y el posterior abandono emocional de Tommy, el joven fue criado mayormente por la familia extensa de los Shelby, en particular por su tía Ada Thorne —hermana de Tommy y la más políticamente consciente del clan—, quien le inculcó valores antifascistas y una profunda desconfianza hacia la violencia. Sin embargo, Charles, resentido con su padre y seducido por una visión romántica y distorsionada del orden y la fuerza, ha sido captado por Oswald «Oz» Jarvis, un aristócrata inglés con aspiraciones ideológicas y conexiones en los círculos más oscuros del movimiento fascista británico. Jarvis no actúa solo: responde directamente ante Reinhard Gärtner, un oficial de las SS enviado a Inglaterra con la misión de identificar e instrumentalizar a figuras con capacidad de influencia social —y el apellido Shelby, con todo su pasado en el Parlamento y su red criminal, representa para los nazis un activo de valor incalculable.
El complot central de la película se revela de forma gradual: Gärtner y Jarvis planean utilizar a Charles como anzuelo para atraer a Tommy y forzarlo a colaborar con una red de espionaje que pretende sabotear la respuesta militar británica ante una eventual invasión alemana, entregando información clasificada sobre infraestructuras portuarias y rutas de suministro. Charles no es consciente en un principio de la verdadera dimensión de lo que se le está pidiendo; ha sido manipulado para creer que forma parte de un movimiento intelectual de renovación nacional, no de una operación de inteligencia extranjera.
Cuando Tommy recibe la información completa de parte de Raz, comprende de inmediato que el peligro no es solo familiar sino también nacional. Su regreso a Birmingham no es únicamente el de un padre en busca de su hijo: es también el del hombre que, una vez más, se ve obligado a cruzar la línea entre la supervivencia personal y la responsabilidad colectiva. El conflicto central queda planteado desde este momento con toda su ambigüedad moral: Tommy deberá infiltrarse en la red fascista, recuperar a Charles y desmantelar el complot, pero para lograrlo tendrá que apelar a métodos y alianzas que lo sitúan de nuevo en la misma oscuridad que intentó abandonar.